Rana carismatica (same one)
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Todo comenzó con una princesa en busca de su amado príncipe azul (que cuento no incluye algo asi). Buscaba y buscaba, pero no se atrevia a posar sus ojos reales en ningún animalillo del bosque, pues desconfiaba de su percepción y tenia miedo de equivocarse en la elección. Obviamente el cuento no podía iniciar como Dios manda. En su reino habia toda clase de animales que deseaban ser besados por ella, no sólo por la belleza de dicha princesa, sino tambien porque deseaban averiguar si en realidad eran animales o principes hechizados. Al parecer no lo sabian. Pero la mujer no se decidia, ella simplemente seguia su camino argumentando que no pretendia dejar que sus labios tocaran a un animal cualquiera, tenia que ser un animal excepcional en realidad, digno de sus besos reales y obviamente un principe galante de dos, tres o cuatro patas, dependiendo de la condición del hechizo y de la suerte que tuviera en su vida animal (es decir, ¿conocen animales de tres patas?).
Obstinada era ella, y el cuento no iniciaba. Todo cuento debe tener una búsqueda como principio y un final feliz por final, eso todo mundo lo sabe. Pero a la princesa no le importaba un bledo si los lectores se volvian impacientes ante su falta de decisión.
Entonces sucedió: mientras la princesa iba caminando cerca de un arroyo de sus dominios vio a este sapo. No era un sapo singular, ni bien parecido. Vaya, ni siquiera tenia un color verde uniforme en su piel anfibia. No era particularmente resbaloso ni eran sus cantos croacales especialmente encantadores; pero aun asi la princesa posó ojos sobre el, pensando quizá que su búsqueda habia terminado. ¿Que clase de cuento es este? se preguntaran, es decir, hace apenas cuatro o cinco lineas no habia comenzado y ahora de repente ¿ya terminó? Calma lector, esto no es el final.
Como iba diciendo, la princesa lo vió y el sapo, pues seguia en su papel sapo. Decidió acercarse, observarlo bien para corroborar su decisión. El sapo apenas comenzaba a notar la presencia de la princesa y, obviamente, se impactó con su belleza. La princesa habló con su dulce voz al sapo, el cual simplemente estaba estupefacto, ¿a qué se debería el extraño pero no menos impresionante honor de esas palabras, de esa mirada?
- Te he elegido a ti
Palabras cortas que entraron por los oidos del sapo pero no siguieron hacia su mente, sino hacia su corazón, el cual las interpretó de la manera correcta. Dicen por ahi que el sapo es todo corazón, entonces imaginen la congoja del animalito al oir esto.
La princesa tomó al sapo entre sus delicadas manos y le besó. Él, por supuesto se convirtió en principe, pero un principe a las características del sapo. No era un principe singular, ni bien parecido. Principe al fin y al cabo, la princesa habia tomado su decisión y lo desposaria como es costumbre en estos cuentos.
Ahi andaba la princesa presumiendo a todos en palacio la historia de como lo había encontrado y transformado con sólo un beso mágico. Sólo un beso, fue todo lo que se necesitó, decia. Y el sapo, el era feliz, se sentia como premio de primer lugar, un dia saltando y croando en un arroyuelo y al siguiente honorable invitado a la mesa real conmemorando la petición de la mano de la hija única del rey nada menos que por él. Si, realmente envidiable la vida del sapo en ese momento. Todos querian ser sapo.
Sin embargo, el comportamiento del ahora Príncipe Verde era bastante extraño para los ojos de las doncellas y sirvientes del palacio. El sujeto iba brincando de baldosa en baldosa en lugar de caminar como los demás. Por si fuera poco, le daba por croarle a la luna desentonadamente en mitad de la noche. Esto era objeto de burlas por parte de la servidumbre, familia y súbditos de la princesa. Pero a ella no le importaba, era su principe sapo y solo de ella. Al menos así fue al principio. Llegaron los dias en que los comentarios entre dientes y las risas disimuladas fueron calando en la paciencia de la princesa, la cual lenta pero seguramente iba abriendo los ojos ante la
condición de su prometido. Y el sapo no era ciego ni sordo, tambien notaba como cada vez dichos comentarios y dichas sonrisas hacian sonrojar a su princesa y le hacian perder la paciencia y cordura. Esto entristecia al sapo. Su vida quiza no era tan envidiable después de todo, ¿como puede serlo, si estas triste?
Y lenta, pero seguramente, esta tristeza hacia al príncipe regresar a sus orígenes de sapo. Una manchita verde por aqui, una papada inflable por allá. Dia a dia el principe notaba algo viejo en su nuevo aspecto. ¿Que haría si regresara a su condición de sapo de repente? ¿Que reacción tendría la princesa ante el de nuevo como sapo y ya no mas como príncipe? Preguntas bastante inquietantes para el principe verde que lo hacian entristecer mas mientras observaba como la princesa comenzaba a fastidiarse de los comentarios, burlas y demas. Ella por supuesto, trataba de hacer sentir mejor al principe. Era su principe, ella lo habia decidido y asi sería. Pero, ¿y si estuviera equivocada?
El príncipe no soportó mas el dolor de ver a su princesa decepcionarse mas y mas de la conducta de su prometido. Tenia que tomar una decisión.
Y así fue, un dia, sin que nadie lo notara, el principe (cada dia mas sapo) se despojó de sus ropas reales, y huyó por una ventana que alguien habia dejado abierta dando un salto digno de su anterior ser. Y siguió saltando y saltando, gradualmente dejando al palacio y dejando de ser príncipe para volver a ser sapo.
La princesa se sintió aliviada a la mañana siguiente al ir a buscarlo a su habitación y no encontrarlo. Sabia que su decisión habia sido mala, pero no queria enfrentarlo. Después de esto, la princesa siguió su búsqueda del príncipe azul, esperando que el siguiente animalillo que besara fuera el indicado y mucho mas cuidadosa de no toparse con sapos.
El sapo, bueno... el sapo emigró a un estanque lejano al reino de la princesa. Siguió siendo sapo por el resto de su anfibia y verde vida, triste de su inalterable naturaleza de sapo, pero feliz porque un dia, aunque fuera por poco tiempo, pudo ser príncipe.